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Trabajar bajo presión y sobrevivir a ello

Trabajar bajo presión, desarrollar las tareas profesionales bajo condiciones adversas tanto de tiempo como de sobrecarga de trabajo, sin pérdida de productividad y manteniendo la eficiencia, ¿es posible? Lo veremos.

Trabajar bajo presión no es necesariamente negativo. Bien gestionado puede ayudarte a sacar lo mejor de ti, a mantener la mente enfocada, a ser más creativo y proactivo.

Pero para trabajar bajo presión sin que el estrés te atrape es muy importante mantener el equilibrio. Esto no quiere decir que a todas las áreas de tu vida le des el mismo tiempo y esfuerzo: esta actitud te lleva directo al estrés. Tan importante es que rindas 100% en las horas de trabajo, como desconectar y relajarte en el tiempo libre para recargar energía y para ello la planificación y el autoconocimiento son tus principales herramientas.

Lo que digo siempre, un poco de estrés ayuda. Mucho, agota.

Trabajar bajo presión o estrés laboral

Cada vez se considera más como cualidades profesionales, las llamadas soft skills: la adaptación al cambio, la capacidad de completar tareas en tiempo reducido, gestionar el estrés, trabajar y organizarse bajo presión…

Pero si no estás acostumbrado a trabajar bajo altas exigencias o lo has hecho pero no te has preocupado de gestionarlo de manera adecuada, lo más probable es que la situación derive en desequilibrios y acabe en estrés laboral.

Por tanto, hay que diferenciar trabajar con estrés de trabajar bajo presión.

Cuando la presión es lo cotidiano —todos los días son una olla a presión—, eso se puede convertir en estrés crónico. Por ello, lo importante es aprender a trabajar bajo altas exigencias de manera que mantengas la eficiencia ante la sobrecarga de tareas que necesitan cierta rapidez o urgencia. Plazos de entrega que se acercan o fechas límite de fases de proyectos, por ejemplo. Momentos puntuales que según tu trabajo pueden ser recurrentes eincluso planificables (comercios con campañas específicas) o no tan previsibles pero comunes (médicos de urgencias).

Otras causas que provocan trabajar bajo presión puede ser la misma situación del mercado laboral que es cada vez más competitivo y nos obliga a demostrar nuestras capacidades continuamente, junto a la reducción de mano de obra causada por las crisis que nos ha convertido en profesionales multifuncionales.

Hay algo en común en todas las situaciones de trabajo bajo presión independientemente de la causa, y es esa sensación de sobrecarga, de no llegar, de que el tiempo corre y no ves el final del trabajo y, en algunas ocasiones, la presión de tener a alguien por encima de ti (o tú mismo) exigiendo o a quien no quieres defraudar.

Aunque cada uno parte de unas circunstancias personales diferentes, el trabajo bajo presión es una habilidad que se puede aprender.

En tu mano está no sucumbir a esa presión y que puedas trabajar de forma eficiente sin llegar a un estrés laboral que se cronifique.

Cómo trabajar bajo presión sin sucumbir

Organiza tu tiempo

A no ser que la situación venga de improviso, si ya sabes cuándo puede ocurrir o qué la provoca, adelántate y planifica.

Según la llamada Ley de Parkinson «es común observar que el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para su finalización» Es una ley que ahora nos recuerdan los coach de productividad para hacernos ver que, cuanto más tiempo tenemos, más dilatamos la tarea, de manera que hacemos más cuando se acerca la fecha límite que en todo el tiempo anterior. Así, al acumular la mayor parte del trabajo al final, lo hacemos bajo presión autoimpuesta.

Esto se evita con una buena planificación y organización del tiempo.

Es fundamental que organices el tiempo diferenciando con claridad lo importante de lo urgente y colocando cada tarea en un bloque de tiempo.

Otra distinción que debes hacer cuando trabajas bajo presión es tener claro qué depende de ti y qué puedes delegar o, incluso, eliminar si no es necesario.

Si, por ejemplo, tu empresa comercializa directamente con clientes, piensa en ellos cuando establezcas qué tareas debes desarrollar primero.

Cuando lo tienes todo reflejado en una buena planificación, aunque llegue un imprevisto, podrás con él y trabajar bajo presión no dará lugar al estrés porque tienes una visión desde arriba de todo lo que debes hacer y eso te da el poder de gestión.

Sabes de dónde partes, a dónde vas, en cuánto tiempo y los posibles caminos para llegar.

Analiza los posibles estresores

La línea entre estrés laboral y trabajar bajo presión sin estrés es fina. Como te decía, el autoconocimiento es fundamental para saber cuáles son tus reacciones frente a los estresores, qué hace que pierdas el control quedando vulnerable al estrés.

Desde un punto de vista objetivo, mide la amenaza real de la situación, ya sea una tarea, un proyecto, un lanzamiento o una persona y vuelve a revisar tu lista de prioridades para no sentir esa sobrecarga.

Después, prepárate para el «y si…» y ponte en la situación de que pase lo peor, además de otras posibles situaciones que puedan provocarte estrés. Cuando trabajas bajo presión debes tener rapidez para solucionar problemas. Si te preparas antes y recreas en tu mente las posibles soluciones, podrás hacerlo.

Y esto no es ser pesimista, ojo. Es tenerlo todo previsto para que la presión no te genere estrés o bloqueo por no saber qué hacer.

Cuantas más respuestas tengas previstas, mayor será tu capacidad de reacción ante cualquier desafío o problema que surja.

De la misma manera, visualiza el éxito. Está demostrado que si recreas en la mente una situación, cuando te enfrentas a ella te resulta más sencillo porque para la mente no es la primera vez. Visualizar da confianza y seguridad rebajando las posibles causas de estrés que surgen al trabajar bajo presión.

Alivia la carga mental

Para que trabajar bajo presión no suponga una sobrecarga mental que te haga colapsar, empieza por aligerar tu mente. Escribe lo que tienes que hacer, hazte listas de tareas, anota todo para no tener que recordarlo y así estarás aliviando tu mente.

Si además escribes para desahogarte y volcar lo que te preocupa estarás dando serenidad y claridad a tus pensamientos.

Confía en tu equipo

Siempre, pero sobre todo en momentos de trabajo bajo presión, no pretendas hacerlo todo solo. Puedes perder mucha energía y dedicar demasiado tiempo a tareas que puedes delegar o subcontratar. Rodéate de gente que alivie tus tareas y confía en ellos.
A esto añade el aprender a decir que «no» y dejar de responsabilizarte de todo.

Haz ejercicios de respiración

Los ejercicios de respiración ayudan a mantener el control de lo que sucede: poner el foco en la respiración te desconecta de la mente.

Es aconsejable hacer ejercicios respiratorios antes de una situación estresante porque la respiración es la gran clave para calmar el ruido y el estrés mental. Te resetea y te da la energía que necesitas para seguir.

Es especialmente recomendable cuando trabajas bajo presión que dediques varias pausas en el día de tres a cinco minutos para llevar la atención a tus cliclos respiratorios, porque normalizan la frecuencia cardíaca, dan claridad a la mente y disminuyen la sensación de ansiedad que produce el estrés.

Ejercicio y descanso

La presión causa tensión que debes liberar con el ejercicio y el descanso. Antes o después de tu jornada laboral dedica un tiempo al cuerpo y a la mente con actividades y personas que te alejen de la presión laboral. Incluso en semanas que tienes que cumplir con plazos, aunque parezca que no tienes tiempo ni para respirar, recuerda que el ejercicio y el descanso van a hacer que el tiempo de trabajo sea más efectivo y ganarás tiempo. Y además contribuyes a no ceder ante el estrés.

Pero, ¿es beneficioso trabajar bajo presión?

Como decíamos al nombrar la ley de Parkinson, parece que trabajar bajo presión puede optimizar la actividad que realizas y, en consecuencia, aumentar la productividad.

No obstante, si no conoces los mecanismos de gestión de estas situaciones más tensas, tu cansancio aumenta, disminuye el rendimiento y, en último término, provoca estrés laboral.

Para ser un profesional productivo y con la habilidad para trabajar bajo presión sin caer en el estrés, tienes que tener en cuenta los dos aspectos en los que podemos englobar los puntos del apartado anterior:

A nivel profesional y laboral debes aprender a:

  • Planificar
  • Organizar
  • Priorizar
  • Concentrarte en lo importante
  • Delegar y decir que «no»
  • Nunca olvidar el objetivo

Pero eso no basta. También hay que actuar en el plano personal y de autocuidado. No olvides que la salud es primordial

  • Dormir y descansar
  • Ser disciplinado con horarios y buenos hábitos
  • Hacer ejercicio y desconectar con actividades de ocio
  • Realizar ejercicios de respiración
  • Ser organizados

Las cualidades que se consiguen cuando se aprende esta soft skills que es trabajar bajo presión son:

  • Capacidad para ejecutar labores de manera eficiente en condiciones desfavorables
  • Flexibilidad y adaptación al cambio
  • Capacidad para priorizar
  • Inteligencia emocional
  • Asertividad
  • Empatía

Con todas ellas ya estás preparado para trabajar bajo presión de manera productiva, efectiva y sin estrés.

¿Te ayudo a conseguirlas?

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