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consecuencias del estrés laboral crónico
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¿Qué consecuencias tiene el estrés laboral?

El estrés laboral se manifiesta tanto en el cuerpo como en la mente y tiene consecuencias no solo para el empresario o trabajador que lo sufre sino para su entorno y, sobre todo, para la empresa o lugar de trabajo. Como vamos a ver, es un problema social, además de un problema laboral y personal.

Si te acuerdas, en un artículo anterior, hablamos de las fases del estrés.

En la primera fase, en la fase de alarma, el estrés apenas tiene consecuencias. Es todavía estrés agudo.

Cuando esa situación amenazante a la que aludíamos en la primera fase no desaparece y se prolonga en el tiempo, la principal consecuencia es que el estrés empieza a cronificarse. La preocupación por no faltar a las obligaciones laborales, o el convencimiento de que es algo temporal que se puede pasar con descanso, provoca que la situación se normalice o, en algunos casos, que parezca que se tiene bajo control.

Y aquí es de vital importancia que seas consciente de la situación para poder evitar las consecuencias del estrés laboral en esta etapa en la que aún estás a tiempo. El problema viene cuando te convences de que es algo esporádico que controlas y lo único que haces es prolongar más aún la situación de estrés laboral sin hacer nada por cambiarla.

En esta fase pueden aparecer consecuencias que todavía son controlables, como absentismo esporádico, menor rendimiento, etc. Más adelante hablaremos de todas ellas.

Pero…

Si no se interviene en la fase dos y la resistencia se alarga en el tiempo, el trabajador pasa a a la fase tres en la que ya podemos hablar de un estrés laboral crónico y del llamado burnout o trabajador quemado.

El estrés laboral se muestra ya como un agotamiento fisiológico que afecta tanto a la mente como al cuerpo. Llega un punto en el que el organismo no puede seguir respondiendo a esa amenaza externa de la fase uno y los ataques de su entorno. Si se prolonga mucho más sin que el trabajador intervenga, las consecuencias para la salud pueden ser graves.

La debilidad emocional y física no solo afecta al rendimiento en el trabajo sino a las relaciones en todos los ámbitos y es una puerta abierta a la enfermedad. Por lo tanto, las consecuencias no son solo para la persona sino para la empresa.

Consecuencias del estrés laboral

En términos generales, las consecuencias del estrés laboral crónico sobre el trabajo para la persona son:

  • Menor rendimiento general
  • Agotamiento mental y emocional
  • Bajo nivel de productividad
  • Absentismo no justificado
  • Absentismo por enfermedad
  • Retrasos
  • Relaciones laborales cada vez menores
  • Dificultad de concentración y atención
  • Dificultad de memorización
  • Mayor desorganización
  • Desgana y poca motivación

Y para la empresa:

  • Incidencias por falta de asistencia y retrasos
  • Menos calidad del trabajo realizado
  • Mal ambiente de trabajo
  • Llamadas de atención

Todo ello puede provocar una baja laboral o un despido del trabajador.

A nivel mental, las consecuencias implican problemas de memoria, como lapsus y olvidos selectivos, dificultad para centrar la atención en los asuntos laborales, problemas de concentración en general (no solo en el trabajo), peor retención de la lectura, empeoramiento de la escucha consciente y una menor capacidad para realizar varias tareas a la vez.

Si tu estrés laboral es crónico, puedes sentir una intensa saturación con respecto a las actividades relacionadas con el trabajo y ves las tareas de las que eres responsable como cada vez más estresantes y frustrantes.

Esa alineación te hace ser cínico sobre tus condiciones de trabajo y con las personas con las que trabajes. Otra consecuencia relacionada es el distanciamiento emocional del trabajo. Y el aburrimiento.

A nivel físico, como ya vimos en el artículo sobre el estrés crónico, las consecuencias abarcan desde los dolores de cabeza hasta malestar estomacal, problemas intestinales, hipertensión, diabetes, problemas de tiroides o cardiovasculares, a nivel interno, y problemas dermatológicos, calvicie, etc., en la parte externa.

El trabajador con estrés laboral suele quejarse de insomnio, ansiedad o dolores sin una causa aparente. Es muy común que acuda al médico por los síntomas físicos del estrés laboral y es importante que el especialista se dé cuenta del origen de estas patologías. El cuerpo habla y hay que estar atento a sus señales.

Si las consecuencias físicas del estrés laboral son más fáciles de ver, las que se dan a nivel interno se pueden ocultar, de manera consciente o no. El agotamiento mental y emocional que provoca el estrés laboral se manifiesta con un gran cansancio, ataques de pánico, ansiedad y síntomas depresivos.

Deseas vacaciones con ansia o, al menos, poder descansar y dormir. El problema es que ni las vacaciones ni dormir (con somníferos o sin ellos) solucionan el problema definitivamente y, en cuanto vuelves al trabajo, el agotamiento aparece de nuevo.

El agotamiento mental provoca a su vez que te sientas incapaz de hacer frente a tus tareas y responsabilidades.

En el entorno del trabajador con estrés laboral crónico perciben que su rendimiento cae, le cuesta más concentrarse e, incluso, que su creatividad es menor. No solo en el trabajo: también en la familia y en las relaciones sociales se percibe la insatisfacción y la negatividad que puede provocar aislamiento, problemas sexuales o, al contrario, tendencia al alcoholismo, drogas o promiscuidad como vías de escape a dicha insatisfacción.

En cuanto a la empresa o entorno profesional,  las consecuencias del estrés se manifiestan en el absentismo, los retrasos, la desgana y el descenso de la productividad que, a su vez, provocan menor calidad en el trabajo (producto o servicio) y un clima que poco o nada ayuda.

Todo lo anterior va mermando las capacidades del trabajador hasta provocar la principal consecuencia que es el burnout y que merece que lo tratemos aparte.

Burnout: la consecuencia mas grave del estrés laboral

La consecuencia más grave del estrés laboral del trabajador es el denominado burnout, síndrome de estar quemado en español, hasta el punto de que la OMS —Organización Mundial de la Salud— la ha incluido como enfermedad en la última ratificación de la revisión número 11 de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Conexos (CIE-11), que entrará en vigor en enero de 2022.

Además, se lo considera un problema grave de salud mental y el inicio de muchas otras patologías psíquicas. En palabras de la OMS: «Se refiere específicamente a los fenómenos en el contexto laboral y no debe aplicarse para describir experiencias en otras áreas de la vida» y distingue tres síntomas principales: agotamiento o falta de energía, distanciamiento mental del puesto de trabajo y disminución de la eficacia laboral.

El 25% de los trabajadores sufre burnout antes de los 10 años.  Que la OMS se haya hecho eco de él es porque el estrés laboral está considerado el segundo problema de salud laboral más frecuente de Europa y principal causa de absentismo. Su magnitud es tal que se calcula que entre el 50% y el 60% de los días que se pierden en el trabajo son por estrés laboral.

Eurostat, la Oficina Estadística de la Unión Europea, que da estos datos, considera que el estrés laboral es consecuencia de la precariedad laboral (72%), la excesiva carga de trabajo (66%) o el acoso laboral (59%). Además, indica que, durante un periodo de nueve años, el 28% de los trabajadores europeos se ha sentido expuesto a algún tipo de riesgo psicosocial que afecta de manera directa a su salud y bienestar mental.

El término burnout fue creado por el psicólogo Herbert Freudenberger en 1974, autor del libro Burnout: The High Cost of High Achievement. Posteriormente, las psicólogas Christina Maslach y Susan Jackson ampliaron la definición y dividieron el burnout en tres dimensiones:

  1. Agotamiento emocional.
  2. Despersonalización, es decir, la actitud negativa hacia las personas del entorno laboral, que favorece el desgaste del ambiente en el trabajo.
  3. Baja realización personal: frustración, bajo rendimiento laboral, estrés en el trabajo, desgaste profesional y ausencia de expectativas a futuro que forman un círculo vicioso en el que entra el trabajador con estrés laboral y del que no sabe salir.

Las consecuencias del estrés laboral van más allá de las repercusiones en la salud del trabajador. Es un problema global que afecta también a las empresas y a la sociedad, y que hay que tener en cuenta a todos los niveles.

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